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Paris Hilton, las rubias no son tontas

A sus 27 años, Paris Hilton, “prueba viviente de que las rubias no son tontas”, según declaró ella misma en Madrid, acumula ya una década de éxitos y escándalos, que la han convertido en una de las 100 celebridades más influyentes del mundo.

Paris está en Madrid para promocionar el portal social “keteke.com”, conocido como “la primera comunidad del buen rollo”.

La breve biografía de esta mujer, la mayor de los cuatro hijos de los multimillonarios Richard Hilton y Kathy Richards y nieta desheredada del dueño de la cadena de hoteles que lleva su apellido, bien podría titularse: “Con ella llegó el escándalo”.

Paris es modelo, actriz y cantante, “pero ante todo una mujer de negocios, que lo que quiere es crear su propio imperio empresarial”, indicó en una rueda de prensa.

Admiradora del presidente electo estadounidense, Barack Obama, de quien cree que “aunque las crisis no se lo va a poner fácil, su elección ha sido un canto de esperanza, que va a suponer muchos cambios. De momento no, pero quizá algún día llegue yo a ser presidenta”, comentó irónicamente.

Paris no tiene “una solución para la crisis, quizá crear empleo para el pueblo y bajar los impuestos, pero creo que la gente debería de gastar menos”.

Ella se acaba de regalar un último capricho, un coche de lujo, un Bentley color “baby pink”, de esos cuyo precio supera los 500.000 dólares. “Trabajo mucho y eso tan sólo es una recompensa”.

Hilton, que no descarta alguna vez trasladarse a vivir a Ibiza, porque le encanta España, cree que una celebridad es una persona que “todo aquello que hace le interesa a la gente, pero eso tiene un precio, la pérdida de privacidad”.

“Es imposible estar glamorosa todo el día. Desde luego que hay una Paris Hilton pública y otra más hogareña, a la que le gusta estar en casa, cómodamente vestida y con sus zapatillas”, comentó.
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