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Wilfrido Vargas: 40 años de puro merengue

Siendo un niño comenzó Wilfrido Vargas su andar por el mundo de la música. Este año del 2009, mientras festeja sus cuatro décadas artísticas, aprovechó la cola de las fiestas para apagar la velita número 60. Tenía 10 años cuando inició sus estudios musicales en su Altamira natal, en República Dominicana. Dos años después se convirtió en primera viola y trompeta de un grupo.

A mediados de los 70 formó su primer grupo, Wilfrido Vargas y sus Beduinos, con los que tuvo ocasión de alternar con grandes estrellas de la música latina de ese momento.

Ese compartir lo llevó a que Johnny Pacheco le pusiera el ojo. El también dominicano, aunque dedicado a la salsa, lo invitó a que formara parte, como trompetista, de las Estrellas de Fania, orquesta con la que tuvo oportunidad de tocar en varios países. Lo hizo a gusto, eso sí, sin dejar de lado el merengue.

Esa visión le permitió convertirse, en los 80, en la figura principal y responsable de la expansión del considerado género folklórico dominicano fuera de sus fronteras.

Luego del boom de la salsa en los 70, la década siguiente le dio un giro a la música en general. En la parte anglo, el pop comenzó a dominar la escena, en tanto que en la latina el merengue se adueñó de las radios, los centros nocturnos y las casas.

En una de sus tantas visitas, Wilfrido Vargas comentó que uno de los secretos que había tenido el merengue para calar tanto como lo había hecho, fue por su facilidad para bailarlo. "Es casi imposible que alguien no pueda hacerlo. Es muy sencillo. Sólo se debe llevar el ritmo. No hay que hacer pasos complicados", reveló en una rueda de prensa a propósito del éxito que tuvo el tema El barbarazo, en los 80. "Y el queso que había en la mesa también se lo comió... Ese barbarazo, acabó con toooo".
No pasó mucho tiempo hasta que apareció un negro haciendo de las suyas.

Por todos los rincones la gente hablaba de un tema que se llamó "Mami qué será lo que quiere el negro", cuando en realidad no se trata de otro más que de El Africano, cuyo estribillo fue adoptado, y lo sigue siendo todavía en ciertos casos como parte de la jerga diaria de los venezolanos.

Cosas como esas, demostraron el alcance que podía tener el merengue, aunado a otro hit, El jardinero, en el cual el hondureño Jorge Gómez, luego de hacer la enumeración de las flores de su jardín, lanzaba la estrofa: "Te veré caer, te veré caer, yo te veré caer", que le ha valido a Wilfrido Vargas por ser el compositor que algunos lo consideren "el filósofo dominicano".

Luego de esa etapa, su presencia en las carteleras de popularidad ha sido variante.

El baile del perrito fue el último hit que logró, sin desmerecer el aporte que hizo por la internacionalización.

Ruby Pérez, Jorge Gómez, Eddy Herrera y el venezolano Leo Díaz, entre otros, han sido algunos de los vocalistas que pasaron por su orquesta.

Además de su banda, Wilfrido Vargas fundó otras agrupaciones que tuvieron también mucha repercusión, tales como Las Chicas del Can, las de Miriam Cruz con quien, se dijo, mantuvo una relación sentimental; The New York Band (los del megahit en merengue Si tú eres mi hombre y yo tu mujer ) y Altamira Banda Show.
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