La IA, ¿ahorro de tiempo? La paradoja de la productividad de la IA. Nunca había sido tan fácil producir tanto contenido en tan poco tiempo. Con la inteligencia artificial, una tarea que antes tomaba horas puede resolverse en minutos. Sin embargo, detrás de cada respuesta aparentemente perfecta puede existir una larga lista de errores ocultos que necesitan ser detectados, corregidos y verificados. Lo que parece un ahorro de tiempo puede convertirse en una nueva carga de trabajo: supervisar constantemente la propia herramienta de IA.
Esta paradoja de la productividad se puede observar en dos fenómenos cada vez más presentes en el uso de la IA: Botsitting y Botshitting.
Botsitting (niñera de bots o cuidado de bots)
Es un término acuñado para describir el trabajo humano oculto, no rastreado y no recompensado que se necesita para hacer que la inteligencia artificial sea realmente útil.
Introducir los datos: El usuario debe explicarle detalladamente a la IA de qué trata la tarea que se va a realizar y qué respuesta es la que se necesita, repitiendo estos pasos hasta que el sistema logre comprender la instrucción.
Verificar y auditar: Chequear minuciosamente cada respuesta generada para buscar y corregir alucinaciones (datos inventados), mentiras, contradicciones o errores lógicos antes de usar el contenido. Por eso, las plataformas de inteligencia artificial suelen incluir advertencias que señalan que sus respuestas pueden contener errores.
Humanizar el resultado: Editar la redacción robótica, eliminar las frases clichés y reestructurar el contenido para que el producto final sea claro, coherente y realmente útil.
Dato: Según el Work AI Index, los trabajadores digitales dedican un promedio de 6,4 horas a la semana a tareas de botsitting, como proporcionar contexto, revisar resultados y corregir errores. Esto equivale a casi un día completo de trabajo semanal.
Introducir los datos: El usuario debe explicarle detalladamente a la IA de qué trata la tarea que se va a realizar y qué respuesta es la que se necesita, repitiendo estos pasos hasta que el sistema logre comprender la instrucción.
Verificar y auditar: Chequear minuciosamente cada respuesta generada para buscar y corregir alucinaciones (datos inventados), mentiras, contradicciones o errores lógicos antes de usar el contenido. Por eso, las plataformas de inteligencia artificial suelen incluir advertencias que señalan que sus respuestas pueden contener errores.
Humanizar el resultado: Editar la redacción robótica, eliminar las frases clichés y reestructurar el contenido para que el producto final sea claro, coherente y realmente útil.
Dato: Según el Work AI Index, los trabajadores digitales dedican un promedio de 6,4 horas a la semana a tareas de botsitting, como proporcionar contexto, revisar resultados y corregir errores. Esto equivale a casi un día completo de trabajo semanal.
Botshitting (basura generada por IA)
Es la acción de copiar, pegar y enviar contenido generado por inteligencia artificial de forma masiva sin haberlo revisado, verificado o entendido.
Esto puede ocurrir cuando el usuario se cansa de revisar las respuestas y comienza a asumir como cierta la información generada por la IA, incluso sabiendo que estas pueden contener datos inventados, errores, contradicciones o afirmaciones incorrectas.
El botsitting y el botshitting son fenómenos que se pueden observar muchísimo en colegios, universidades, trabajos y en las redes sociales.
Esto puede ocurrir cuando el usuario se cansa de revisar las respuestas y comienza a asumir como cierta la información generada por la IA, incluso sabiendo que estas pueden contener datos inventados, errores, contradicciones o afirmaciones incorrectas.
El botsitting y el botshitting son fenómenos que se pueden observar muchísimo en colegios, universidades, trabajos y en las redes sociales.
Tipos de tareas donde la IA suele equivocarse más
Datos y cifras: Nombres, fechas, estadísticas, porcentajes o cantidades.
Información muy específica: Temas poco conocidos o especializados. En estos casos, puede ser más propensa a alucinar, es decir, generar información que parece correcta, pero que en realidad es falsa o no está respaldada por fuentes. La IA está programada para ser útil, por eso puede mentir para complacer.
Fuentes y referencias: Puede atribuir información a fuentes que no dicen lo que se afirma o incluso generar enlaces web o referencias que no existen.
Información muy específica: Temas poco conocidos o especializados. En estos casos, puede ser más propensa a alucinar, es decir, generar información que parece correcta, pero que en realidad es falsa o no está respaldada por fuentes. La IA está programada para ser útil, por eso puede mentir para complacer.
Fuentes y referencias: Puede atribuir información a fuentes que no dicen lo que se afirma o incluso generar enlaces web o referencias que no existen.
Cómo usar la IA sin caer en la revisión constante
Se debe usar la IA como asistente y no como autor. Se puede utilizar para generar ideas, esquemas o borradores iniciales, pero el trabajo final debe ser elaborado, revisado y comprendido por la persona.
Por ejemplo, al redactar un texto con datos históricos, como fechas o acontecimientos, se puede pedir una estructura o idea inicial a la IA, pero los datos clave deben ser corroborados en fuentes externas confiables. También se pueden consultar diferentes herramientas de IA para contrastar las respuestas y detectar posibles errores.
La inteligencia artificial llegó para quedarse y seguirá transformando la forma en que se estudia, se trabaja y se crea. El reto no está en evitar su uso, sino en aprender a utilizarla de manera inteligente, manteniendo el criterio humano como parte fundamental del proceso.
Por ejemplo, al redactar un texto con datos históricos, como fechas o acontecimientos, se puede pedir una estructura o idea inicial a la IA, pero los datos clave deben ser corroborados en fuentes externas confiables. También se pueden consultar diferentes herramientas de IA para contrastar las respuestas y detectar posibles errores.
La inteligencia artificial llegó para quedarse y seguirá transformando la forma en que se estudia, se trabaja y se crea. El reto no está en evitar su uso, sino en aprender a utilizarla de manera inteligente, manteniendo el criterio humano como parte fundamental del proceso.








